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| Otro estúpido juego de sensuales zombies. Fuente: BGG |
Vamos allá con el consultorio-reseña de un juego que está en la rampa de lanzamiento los próximos días y que gracias a la editorial Tranjis Games hemos podido probar los miembros de la AJMO de cara a nuestras fantásticas jornadas de próximo fin de semana (Spam del día).
¿Seguimos con las típicas mecánicas de juegos zombie?
A ver, lo que seguimos es en la línea de la editorial Tranjis Games y su archibeneficioso Virus. Este juego es en el fondo el Virus vitaminado añadiéndole Zombies (podría ser una secuela perfecta del propio Virus, dándole una trama a un juego estéril narrativamente). Además se le ha añadido una capa de push your luck que le sienta genial.
El objetivo es sencillo: ser el último refugio de supervivientes en pie. Para ello tendrás que proteger a los tuyos y putear a los demás hasta la saciedad. Cuando digo putear no es "¡uy! es que tengo que echárselo a alguien, jijijiji, pues te ha tocado a ti, lo siento". No, esto es ver sufrir a tu rival con el agua al cuello y encima echarle más zombies encima hasta que desaparezca en un último grito ahogado antes de ser devorado por una horda.
El juego se estructura en 3 fases diferenciadas. En la primera, armados con 3 cartas que tenemos en nuestra mano (como el Virus), podemos jugar de 1 a 3 cartas o descartar tantas como queramos. Dentro de la variedad de cartas tendremos: las de puteo directo (suelen ser para mandar zombies de visita a otros refugios), las de protección (barreras para retrasar a los zombies en su fase de ataque), las de reclutamiento (traer manjares, digo supervivientes, a nuestro refugio) y cartas de arma (las que hacen pupa a los zombies).
En la segunda fase, los zombies que tengamos delante de nuestro refugio atacaran. Si tenemos defensas puestas en mesa podrán parar total o parcialmente el ataque zombie. Por cada zombie que no podamos parar se comerá a un superviviente de nuestro refugio. Los zombies no se irán del refugio hasta que no queden supervivientes o los hayamos matado. Si nos quedamos sin supervivientes estamos fuera de la partida y tendremos que repartir a nuestro antojo los zombies que nos han derrotado entre los refugios de los jugadores de nuestra derecha e izquierda.
La última fase es reponer nuestra mano hasta tener 3 cartas (como el Virus nuevamente).
En caso de que se agote el mazo de supervivientes, se hará una oleada final con los zombies que queden en ese momento delante de los refugios; pero los jugadores no podrán reponer su mano. Se continuarán los turnos de manera normal, saltándose la fase 3, hasta que quede un único refugio en pie o se eliminen todos los zombies de la mesa, que en ese caso el refugio o refugios con más supervivientes se alzarán vencedores.
Estaréis pensando que esto no se parece en nada a un Virus, y yo os insistiría que en un 60% sí se parece. La ejecución de los acontecimientos y acciones tienen muchas similitudes: los supervivientes son los órganos, los zombies son los virus y las barreras/armas son las medicinas. Incluso hay cartas que cambian el refugio entero como la carta de "error médico" en Virus o que reparten todos tus zombies entre los demás refugios como la carta "contagio" en su homólogo. Es cierto que se añaden nuevas mecánicas que hacen que Silenze no sea una simple reimplementación.
¿Tiene entonces sentido adquirir Silenze si tengo Virus?
Bajo mi humilde opinión de pepinillo rey, diré que veo absurdo tener los dos porque uno de ellos acabará cogiendo polvo. Seré honesto, yo me deshacía de Virus y me compraba el juego de los zombies. El único punto a favor que veo de quedarte Virus y no Silenze es que el primero es mucho más básico y familiar para críos, mientras que el segundo, sin ser difícil, tiene una capa un poco más de dificultad.
Silenze tiene todo lo guay que puede tener Virus, pero nada de lo malo. Me explico: una partida a más de 3 jugadores de Virus puede llegar a convertirse en un calvario hasta que un jugador logar cerrar la partida. Lo peor es que a más jugadores en la mesa, más posibilidades de pernoctar en casa ajena tienes. Esperar a que te vuelva a tocar estando a las puertas de la victoria es recibir una manta de efectos negativos que puede llegar a ponerte del primero al último.
Silenze tiene todo lo guay que puede tener Virus, pero nada de lo malo. Me explico: una partida a más de 3 jugadores de Virus puede llegar a convertirse en un calvario hasta que un jugador logar cerrar la partida. Lo peor es que a más jugadores en la mesa, más posibilidades de pernoctar en casa ajena tienes. Esperar a que te vuelva a tocar estando a las puertas de la victoria es recibir una manta de efectos negativos que puede llegar a ponerte del primero al último.
Otra cosa mala de Virus es que la balanza de estrategia y azar está muy desequilibrada. En Virus eres una hoja movida por el viento del azar y jugar las cartas se convierte en algo baladí, puesto que dependes que los demás no la tomen contigo en exceso y que te salga alguna carta útil y no tengas que descartar turno tras turno.
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| Seria una pena que alguien se pusiese hacer ruido gratuitamente. Foto: BGG |
Silenze corrige todos estos puntos flacos que tiene Virus. Primero, la duración es ajustada. Una vez que se acaba el mazo de supervivientes es a cara de perro a ver quién aguanta más (si es que llegan todos al final), pero sabes que la partida tiene un final presente en el calendario, no se basa en cuándo al azar le apetezca dar las cartas necesarias para completar un cuerpo y al resto de jugadores las innecesarias para no hundirte.
Segundo, si la gente te putea, el simple hecho de sobrevivir un turno más y estar en la pomada es un logro. De un turno a otro todo puede cambiar en Silenze y hace que los jugadores no se ausenten cuando ven que les tocan unas cartas inservibles. Crecer en Virus es un camino de azar arduo y empedrado, a no ser que te toque la carta de cambiar el cuerpo entero con el de un rival, que ahí para el afectado la frustración es over un millón.
Tercero, el nivel estratégico (dentro del azar) del juego es brutal. Lo que en Virus es jugar las cartas con el único orden lógico que el juego te posibilita jugarlas, en Silenze tienes que pensar muy bien el orden en qué ejecutar tus acciones, no sólo para salvarte, sino para dejar el puteo máximo para el siguiente jugador. A ver, realmente no estás jugando un Dominion, pero sí hace que los jugadores no pongan la mente en piloto automático con tanta facilidad.
No por ello vamos a decir que Silenze es perfecto frente a Virus. Por una parte, Silenze tiene eliminación y eso a mucha gente no le mola. Aunque sea corto el juego, pero fastidia ver cómo los demás se divierten y tú no. Por otra parte está la sensación que todo se basa en una mano de cartas final, por muy pocos supervivientes que tengas, si las 3 cartas finales son buenas puede ser que tengas media partida en el bolsillo (y que los que tengas a tu derecha e izquierda sean los últimos en morir o se ensañen poco contigo en el reparto).
Soy alérgico al azar, ¿puede el médico prescribírmelo?
Es un juego de cartas, azar tiene y no poco. Sin embargo, el juego posee varias mecánicas que hacen que la partida no sólo sea jugar cartas, sino pensar cómo jugarlas para salir airoso y que el siguiente jugador sufra todo lo posible. Las partidas que echamos estaban copadas de jugadores eurogamers de culo duro y a todos les pareció un juego muy divertido. Esto dice mucho de que el juego tiene más chica de lo que puede parecer un juego de cartas. Realmente, el jugador siente que está tomando decisiones o una estrategia elaborada, más allá que su destino lo haya marcado en gran medida las cartas que robe.
La piedra angular del juego es el mazo de supervivientes/zombies. Una carta de este mazo tiene una cara de zombie por un lado y por el otro la de un superviviente. Durante la partida, el mazo se coloca en el centro de la mesa con todos los supervivientes bocarriba. Cuando jugamos determinadas cartas de nuestra mano hacemos ruido (la carta tiene un icono de ruido que lo indica). Cuando hacemos el primer ruido, la primera carta del mazo de supervivientes se gira mostrando un zombie, hasta que no se vaya de ahí el zombie no podremos reclutar ningún superviviente. Si hacemos un segundo ruido, o el rival en su turno lo hace, el zombie se mueve hacia el refugio del jugador activo. Con lo cual siempre intentaremos dejar el mazo con un zombie volteado para que el siguiente jugador no pueda reclutar un superviviente y encima, si juega una carta de ruido el zombie irá hacia él.
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| Zombie aquí, Zombie allá. Maquíllate, maquíllate. Foto: BGG |
En algún momento de esta reseña he dicho que este juego tiene un poco de push your luck. Eso se ve reflejado en que hay 3 tipos de zombie: el normal, el fuerte y el rápido. El normal muere con cualquier arma, el fuerte sólo con un par de armas específicas y el rápido es el puñetero, ya que si giramos el superviviente y es un zombie rápido, irá directamente al refugio del jugador activo. Tenemos otra capa de azar más a la ecuación, pero es realmente divertido ya que hacer el mal puede tener efecto rebote o una simple acción desesperada por sobrevivir complique más las cosas.
Un briconsejo: si lo adquirís, jugad con la variante experto. Os da la opción de jugar las cartas de ruido sin ejecutar el efecto de la carta, sólo el ruido. Así os reservaréis un sitio en el infierno por buena gente.
Dejémonos de tonterías porque esto tan divertido no puede ser, ¿qué psicotrópico tomaste jugando?
Ninguno que yo recuerde. Puedo asegurar sin miedo a equivocarme que es un juego que gustará a la gente que tiene colegas jugones y quieren echar una partida entre risas sin comerse el coco en exceso. La clave es que hay muchas cartas para revertir la situación, muchas maneras de jugar las cartas para hacer combos del mal, y recalco lo de hacer el mal. La idea acaba siendo muy de películas de muertos vivientes, cualquier cosa con tal de ver un nuevo día. Aguantar un turno más, a pesar de que sea con un sólo superviviente y 4 zombies ansiosos de que llegue la próxima fase de ataque, puede darte la opción de robar una serie de cartas para hacer una jugada epiquísima y dejar a todos con el culo partío.
Si no te gusta el Spartacus porque la gente de este mundo es muy cruel y tú tienes la piel muy fina, igual Silenze no es tu juego. Llegará un turno en que te manden un ejército de zombies gratuitamente a la puerta de tu pequeño refugio que no le había hecho nada a nadie y te revienten porque tú sólo estabas reservando cartas de reclutamiento. Así es la vida en el apocalipsis. Saca el Netflix y mírate un capítulo de One Punch Man entre tanto y llora pequeño, llora.
Así que, el Sr. Pickle ha decidido darle la calificación de...
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